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Cómo los servicios de inteligencia marroquíes habrían espiado a los agentes españoles que los formaban
Documentos filtrados y el testimonio de una fuente interna revelan que Marruecos usó Pegasus para espiar a un alto mando de inteligencia de la Guardia Civil mientras vigilaba en secreto a agentes españoles que entrenaban a su servicio de inteligencia.
Credito: Mélody da Fonseca
Por José Bautista et Hicham Mansouri
17 de julio de 2026
En 2021, España y Marruecos vivieron su peor crisis diplomática de las últimas décadas. En un contexto marcado por los Acuerdos de Abraham impulsados desde la Casa Blanca, Marruecos reconoció a Israel y, a cambio, Donald Trump hizo lo mismo con la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, antigua provincia española considerada por la ONU como territorio no autónomo, cuya descolonización está pendiente y bajo el control de Rabat.
La crisis diplomática entre ambos países culminó en una crisis migratoria, la cual fue orquestada por los servicios de inteligencia marroquíes desde la ciudad autónoma española de Ceuta, situada junto a Marruecos, y terminó en una masacre que tuvo lugar en la frontera que separa Melilla (España) de Nador (Marruecos) en junio de 2022. El gobierno de Pedro Sánchez evitó la confrontación con sus homólogos marroquíes y describió al gobierno de ese país como un “amigo”, “aliado” y “socio estratégico”.
Esta investigación expone que la relación entre ambos países va más allá de los discursos políticos, y se centra especialmente en la cooperación entre la Guardia Civil española y el servicio de inteligencia interior de Marruecos, la DGST.
Los orígenes de esta historia se remontan a 2011. Ese año, el grupo separatista vasco ETA anunció el fin de su actividad armada de forma permanente y el yihadismo se convirtió en la prioridad de las agencias de seguridad e inteligencia españolas. Esto las obligó a realizar cambios significativos en el aparato de seguridad en toda España. El terrorismo islamista era diferente al de ETA, pues sus operaciones no entendían de fronteras y esto exigía mayor cooperación internacional. Es por ello que en 2014, la Guardia Civil española empezó una colaboración formal con el poderoso servicio interior de inteligencia de Marruecos, la DGST, relación que hasta entonces estaba bajo control del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y, sobre todo, de la Policía Nacional.
Según múltiples fuentes, esta colaboración creció de forma gradual a través de visitas oficiales, operaciones conjuntas contra el terrorismo y sesiones de entrenamiento en Marruecos y España.
Con el tiempo, la Guardia Civil creó no sólo una sólida relación laboral, sino también una estrecha cercanía con los altos mandos de la DGST, liderados por Abdellatif Hammouchi. La cooperación entre ambas instituciones creció al punto de realizar intercambios operativos y encuentros institucionales, incluyendo viajes de directores y otros altos mandos de la Guardia Civil a Rabat.
Tiempo después, personal técnico del Grupo de Apoyo Operativo (GAO), unidad especializada de la Guardia Civil, todos con dominio del francés, pusieron en marcha sesiones de de entrenamiento presencial para enseñar a sus pares marroquíes los métodos de inteligencia y vigilancia usados en España. A esto le siguieron operaciones conjuntas contra el terrorismo y la migración irregular. Incluso crearon canales de comunicación informales, incluido un grupo de WhatsApp en el que participaban ambas partes, de acuerdo a fuentes cercanas al caso y con conocimiento del tema.
Los agentes de la DGST fueron invitados a Ceuta, Málaga, Marbella y Madrid, entre otras ciudades. Fotos tomadas en 2017 y 2018, no publicadas por motivos de seguridad, muestran visitas al estadio del Real Madrid, la sede de la GAO en la capital española, y Puerto Banús, el lujoso puerto deportivo en Marbella.
Foto 1: Agentes de la DGST y la Guardia Civil en un ejercicio de entrenamiento en Castillejos, cerca de la frontera de Ceuta.
Foto 2 : Un agente de la Guardia Civil y de la DGST durante un entrenamiento realizado en las inmediaciones de Tánger.
Foto 3 : Los agentes de la DGST, Mourad y Amine, frente al Palacio Real en Madrid.
Registro de la DGST sobre un ejercicio conjunto con la Guardia Civil en España y Marruecos, en mayo de 2017.
Crear este tipo de alianzas necesita tiempo. La confianza no nace de la noche a la mañana, pero para 2017, la DGST y la Guardia Civil ya habían consolidado una relación sólida y cercana. Una docena de fotos de ese tiempo muestran la sintonía entre los agentes españoles y marroquíes. Posan sonriendo, bromeando, compartiendo momentos de relax y cenas.
El vínculo se mantiene estable hasta el día de hoy. Por ejemplo, el 2 de julio, Hammouchi, director de la DGST, recibió a una delegación española de alto nivel liderada por el general Luis Peláez Piñeiro, jefe del Servicio de Información de la Guardia Civil. En noviembre de 2025, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le otorgó la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil.
Esta investigación explora el otro lado de esta relación.
Tras la aparente cercanía entre ambas instituciones se oculta una historia de “traición”, según las palabras de alto mando de la Guardia Civil tras conocer los hallazgos del consorcio liderado por Forbidden Stories. Esta fuente tuvo un papel clave en la creación de lazos de cooperación entre España y Marruecos.
Este artículo se basa en documentos y fotografías a las que tuvo acceso esta investigación, así como información entregada y verificada por diversas fuentes de inteligencia: un ex agente de la DGST, dos de la Guardia Nacional, uno de la Policía Nacional y otro del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Todos participaron de forma directa en los eventos descritos y dieron detalles que corroboran los hechos narrados. Las pruebas fueron sometidas a un análisis forense del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional, que confirmó su autenticidad.
“Espiamos a todos”, afirma Safir*. Esta fuente asegura que la inteligencia marroquí accedió, sin dejar rastro, a las comunicaciones de agentes de la Guardia Civil mientras entrenaban a espías del rey Mohamed VI en Marruecos. El exespía asegura que lo hacen “por si acaso”.
Agentes marroquíes coordinaron labores de espionaje contra agentes de la Guardia Civil mediante un grupo de WhatsApp del que los españoles no tenían conocimiento.
El modus operandi con el que afirma que lograron acceder a las comunicaciones y archivos de los dispositivos móviles de sus colegas de la benemérita se basa en la maquinaria de espionaje masivo de Rabat. Los agentes de la DGST emplearon unos dispositivos llamados “IMSI catchers”, que imitan a las antenas de telefonía móvil para interceptar en tiempo real los datos emitidos por dispositivos cercanos, incluyendo los mensajes cifrados. (Esta descripción no pudo ser verificada, pero expertos en telecomunicaciones del Laboratorio de Seguridad de Amnistía Internacional señalan que los identificadores IMSI son utilizados habitualmente para labores de vigilancia operativa en Marruecos).
Con los datos obtenidos, la inteligencia marroquí puede desplegar su arsenal de herramientas de ciberespionaje para acceder con facilidad y rapidez a las comunicaciones de cualquier teléfono que esté en su territorio –incluso de aplicaciones con mensajería cifrada como WhatsApp y Signal–. Las fuentes consultadas señalan que la Policía Nacional española sí aplicaría estrictas precauciones en sus viajes a Marruecos, como portar teléfonos distintos para sus comunicaciones sensibles y no sensibles. Por el contrario, los agentes de la GAO no adoptaron el mismo tipo de medidas.
“No lo hacíamos porque no sospechábamos que seríamos espiados”, dijo un alto mando del Servicio de Información de la Guardia Civil. Otra fuente de la misma institución, que también participó en los estos intercambios, afirmó que “nuestra falta de conocimiento sobre Marruecos es un problema”. El lema de la GAO es “Videre sine visum”, que traducido del latín significa “Ver sin ser visto”.
El coronel Alberto Aguilera, uno de los cargos más destacados entre las víctima de este espionaje, ejerció como agregado de Interior en la Embajada española en Rabat entre 2012 y 2017. Aguilera fue quien puso en marcha el Centro de Cooperación Policial Hispano Marroquí, con sede en Tánger. Tras su paso por Marruecos, fue nombrado jefe de Información de la Guardia Civil en Cataluña, pero país vecino siguió espiándole. El número celular personal de Aguilera aparece cinco veces en la lista de objetivos españoles seleccionados por Marruecos para ser espiados con el spyware Pegasus. Rabat puso en marcha selección de su teléfono como objetivo el 8 de marzo de 2019.
Un agente de la DGST toma fotografías desde un vehículo durante una sesión de entrenamiento con la Guardia Civil en Marruecos.
Un ex agente de la DGST corrobora este hecho y califica de “anormal” que alguien con un perfil como el de Aguilera haya obtenido puestos de mando relacionados con inteligencia después de haber servido Marruecos, porque “eso contradice protocolos básicos de seguridad”. Actualmente el coronel Aguilera es jefe de la Unidad de Transformación Digital e Innovación Tecnológica de la Guardia Civil.
Como parte de esta cooperación institucional, las unidades técnicas de la Guardia Civil entrenan a los agentes de la inteligencia marroquí —principalmente de la Dirección de Operaciones, el brazo más poderoso de la DGST— en técnicas de vigilancia y operaciones. Según fuentes con conocimiento directo de los hechos, estas sesiones incluyen técnicas de vigilancia y seguimiento, obtención de inteligencia técnica e instalación de programas espía en teléfonos móviles y cibercafés.
Estos entrenamientos son parte de la “necesidad estratégica de mantener relaciones con la DGST”, explica una fuente de la Guardia Civil que participó en el diseño e implementación de este plan. Los agentes españoles tenían que ofrecer algo a sus pares marroquíes para crear reciprocidad con ellos y obtener información a cambio.
Según Safir, el responsable de la DGST que dirige la vigilancia de los agentes de la Guardia Civil en Marruecos se llama Jaouad y tiene un puesto de alto rango en la célula de investigación. Jaouad no es un funcionario de oficina: su especialidad son las operaciones en terreno. Este agente actúa como mano derecha de su máximo responsable, el alto mando encargado de coordinar detenciones, incluidas las de periodistas y defensores de derechos humanos.
Jaouad, agente veterano de la Unidad de Investigación de la DGST, durante un operativo junto a la Guardia Civil en la frontera de Castillejos-Ceuta.
La célula de investigación de la DGST es una de las áreas más importantes del servicio de inteligencia interior de Marruecos. Es la encargada de realizar actividades de espionaje y monitoreo intensivo en contra de periodistas, activistas de derechos humanos y críticos del régimen. Por ejemplo, jugó un papel clave en la vigilancia, desprestigio y encarcelamiento del periodista Omar Radi, una de las primeras víctimas de Pegasus en Marruecos. Después de cumplir una condena en prisión, por un caso políticamente motivado y basado en acusaciones falsas, Radi se exilió.
Destacado: A diferencia de otras agencias como el CNI de España, el MI5 del Reino Unido o la DGSI de Francia, la DGST no necesita autorización judicial para espiar de forma indiscriminada en Marruecos. Una antigua fuente de la DGST aseguró que “la Guardia Civil se sorprendió de nuestros métodos de trabajo. Estaban en shock al ver que no teníamos que pedir autorización para espiar a alguien”.
Los entrenamientos de la Guardia Civil se llevan a cabo en la vida real, en ciudades como Castillejos (Fnideq), cerca de la frontera con Ceuta, así como en Tánger, Rabat, Tetuán, Nador y Marrakech. El intercambio de conocimiento es unidireccional. Los agentes marroquíes no comparten sus técnicas con sus homólogos españoles.
En ocasiones, estos entrenamientos se convierten en “tests reales”. La diferencia entre los ejercicios y las operaciones verdaderas eran “las largas esperas”, recuerda un ex agente de la DGST. La misma fuente cuenta que la primera vez que los servicios de inteligencia marroquíes utilizaron drones, fue en los cursos impartidos por los agentes españoles en la ciudad de Málaga. Ahora Marruecos fábrica este tipo de dispositivos con apoyo de Israel.
En estas fotografías internas obtenidas por el consorcio, agentes de la Guardia Civil enseñan técnicas a la DGST durante una operación mientras inspeccionan el equipaje de un presunto traficante de personas.
La Guardia Civil enseñó sus técnicas secretas a la DGST para combatir el yihadismo y la trata de personas. En los últimos años, la cooperación contra el narcotráfico también se ha intensificado. Sin embargo, los agentes de inteligencia marroquíes estarían supuestamente utilizando este conocimiento para reprimir a periodistas, defensores de derechos humanos, activistas y otras personas consideradas incómodas para el régimen, de acuerdo a un ex agente de la DGST consultado para esta investigación. La fuente no aportó ninguna prueba material para sustentar esta afirmación.
Sin embargo, entre los oficiales marroquíes que trabajan con la Guardia Civil, destacan varios agentes destacados del aparato represivo de la inteligencia marroquí. Las autoridades marroquíes han rechazado de forma constante las acusaciones de espionaje ilegal.
Del aula de la Guardia Civil a la persecución de la disidencia
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Fahad trabaja de forma cercana con agentes de la Guardia Civil española. Según una fuente de la DGST que participó en el caso de Omar Radi, este agente marroquí ha tenido un papel destacado en operaciones de espionaje contra periodistas y sus entornos más cercanos. “El objetivo estaba claro: neutralizar sus investigaciones”, dijo la fuente de la DGST.
Fahad (izquierda, con camiseta azul), durante un entrenamiento con la Guardia Civil española en Marruecos. Según la información obtenida, este agente coordina operativos para instalar cámaras ocultas en los domicilios de periodistas, defensores de derechos humanos y activistas saharauis, entre otros. También también participa en el hackeo de redes wifi mediante ‘ataques de intermediario’ (man-in-the-middle, o MitM, por sus siglas en inglés) y en el despliegue de spywares como NightHawk de Interionet.]
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Khalid recibe los informes elaborados por el Departamento de Operaciones, creados tras interceptar comunicaciones obtenidas de forma clandestina. El Hani también trabaja codo a codo con el Servicio de Información Múltiple. Esta unidad controla una amplia red de medios de comunicación falsos en Marruecos y otros países (Mauritania, Nigeria, Costa de Marfil…) para difundir noticias falsas y difamar a personas críticas con el régimen. De esta forma, los servicios de inteligencia marroquíes inundan Internet con noticias falsas en distintos idiomas. El Departamento de Sistemas, liderado por El Hani, tuvo un rol destacado en el despliegue y explotación de Pegasus en el seno de la inteligencia marroquí.3
Según Safir, Mourad trabaja en el Departamento de Electrónica, unidad dependiente del Servicio de Cooperación y Protocolo de la Dirección de Operaciones. Este agente realizó ataques de suplantación de identidad contra Omar Radi y participó en el análisis de uno de sus celulares infectados. También participó en el arresto del periodista y defensor de derechos humanos Souleiman Raissouni. “Él no dijo nada, él no hizo nada y mira lo que le hicieron”, dijo la fuente. Raissouni y su familia estuvieron bajo constante vigilancia de la DGST. Varios medios de comunicación cercanos a la DGST, como Chouf TV, Barlamane y Le360, le acusaron de agredir sexualmente a un hombre. Dos días después de que Raissouni publicara un artículo negando las acusaciones y denunciando a las autoridades como responsables, fue arrestado y puesto en régimen de aislamiento. Raissouni inició una huelga de hambre, perdió 31 kilos y no recibió ayuda médica. Durante su encarcelamiento, las autoridades marroquíes fabricaron pruebas en su contra y le hicieron creer que su pareja le había sido infiel para dañarle psicológicamente, según el testimonio de un ex agente de la DGST. Actualmente Raissouni vive en el exilio. Una historia de traiciones
La inteligencia marroquí utilizó entre 2021 y 2022 el software Pegasus para espiar al primer ministro español Pedro Sánchez y otros miembros de su gabinete. Estas intervenciones iniciaron en mayo de 2021 y habrían sido ordenadas desde el Palacio Real de Rabat por el Bureau 21, departamento del asesor real Fouad El Himma, conocido popularmente como “el rey en la sombra”. La historia no termina ahí: un informe del servicio de inteligencia español, fechado a 19 de mayo de 2021, afirma que “las medidas a adoptar en cada momento son planificadas y gestionadas por el consejero real Fouad Alí el-Himma”, en referencia a la apertura sin previo aviso de la frontera de Ceuta el 17 de mayo de 2021, con el objetivo de instrumentalizar los flujos migratorios para presionar a España y lograr que reconociera la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un territorio en disputa. El mismo informe secreto indica que El Himma coordinó esta estrategia directamente con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, así como con los jefes de los servicios de inteligencia exterior (DGED) e interior (DGST), Yassine Mansouri y Abdellatif Hammouchi, respectivamente. Los teléfonos de Sánchez y los ministros Fernando Grande-Marlaska (Interior), Margarita Robles (Defensa), Arancha González Laya (Asuntos Exteriores) y Luis Planas (Agricultura) fueron infectados con Pegasus en mayo y junio de 2021, según las pesquisas judiciales llevadas a cabo en España y a la que tuvo acceso esta investigación.
En 2022, la crisis comenzó a amainar cuando el gobierno de España despidió a su ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya a petición de Marruecos, debido a asuntos relacionados con el conflicto del Sahara Occidental. Ambos países restablecieron sus relaciones después de que en marzo de ese año, Pedro Sánchez respaldara la posición marroquí sobre el Sáhara, que fue una provincia española hasta 1976. La inteligencia marroquí hizo pública la carta con la que Sánchez se rindió ante el rey Mohamed VI. Tres meses después, en junio de 2022, un “error de cálculo” de Marruecos derivó en la llamada “masacre de Melilla”: para demostrar su rol indispensable como guardián de la frontera española, las fuerzas de seguridad marroquíes provocaron un intento de salto a la valla fronteriza por parte de los migrantes, que fueron reprimidos con violencia. El incidente fue el más mortífero jamás registrado en una frontera terrestre europea: 37 personas murieron y al menos 70 continúan desaparecidas, según Amnistía Internacional. Cinco días más tarde, el 29 de junio de 2022, Madrid acogió la Cumbre de la OTAN, que por primera vez reconoció la instrumentalización de los flujos migratorios como una amenaza híbrida.
La Guardia Civil no es la única agencia española afectada por la volatil lealtad de sus contrapartes marroquíes. En septiembre del 2022, mientras España y Marruecos retomaban su relación tras la crisis política, la directora del servicio de inteligencia de España, Esperanza Casteleiro, viajó en secreto a Rabat para encontrarse con el jefe de los espías de Marruecos, Hammouchi. La inteligencia marroquí publicó fotos de Casteleiro con Hammouchi, sin su consentimiento ni previo aviso. Otro caso que ilustra a esta relación marcada por la traición: una investigación de El Confidencial reveló en 2023 que los servicios de inteligencia marroquíes habían reclutado a la hija del Comisario General de Información de la Policía Nacional.
Tras la última crisis diplomática, el 7 de abril de 2022 el rey Mohamed VI invitó al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a un iftar –la comida que marca el fin del ayuno durante el Ramadán– para escenificar lo que los comunicados oficiales describieron como un “nuevo capítulo” en las relaciones entre ambos países. Entre los nueve invitados estaba Fouad Ali El Himma, el consejero real que ordenó el espionaje con Pegasus contra Sánchez y varios miembros de su Gobierno. En la fotografía oficial del encuentro, la bandera española aparecía colocada del revés, lo que generó un intenso debate en España sobre la forma en que Madrid gestiona sus relación con Rabat. Desde entonces, la política del Gobierno de Sánchez hacia Marruecos se ha convertido en uno de los asuntos más polémicos de su mandato, sin que el Ejecutivo español haya explicado ese cambio de postura. Las pruebas y los testimonios en los que se sustenta esta investigación permiten entender con mayor precisión el aparato de espionaje masivo marroquí e invitan a reflexionar sobre la evolución de las relaciones entre España y Marruecos.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de España no respondió a las preguntas remitidas por Forbidden Stories, aunque afirmó que las embajadas y consulados españoles cuentan con «medidas de seguridad en todos los países del mundo».
Al cierre de esta edición, las siguientes instituciones no habían respondido a las preguntas remitidas por Forbidden Stories:
España: Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, Presidencia del Gobierno.
Marruecos: DGST, DGED, Casa Real marroquí, Ministerio de Asuntos Exteriores, S. Fouad Ali El Himma.
Fahad (izquierda, con camiseta azul), durante un entrenamiento con la Guardia Civil española en Marruecos. Según la información obtenida, este agente coordina operativos para instalar cámaras ocultas en los domicilios de periodistas, defensores de derechos humanos y activistas saharauis, entre otros. También también participa en el hackeo de redes wifi mediante ‘ataques de intermediario’ (man-in-the-middle, o MitM, por sus siglas en inglés) y en el despliegue de spywares como NightHawk de Interionet.]